Tras un par de años con el blog cerrado, excepto para hacer alguna anotación puntual sobre algo que me interesaba o cuando mi nivel de presión política me obligaba a abrir la válvula, he decidido volver a escribir.
Aún no sé exáctamente qué escribiré. Seguiré dejando salir mis humos políticos e iré poniendo enlaces, incluso algún comentario si tengo el día bueno, a cosas que me han llamado la atención. Tal vez así vuelva a coger el punto. También hay experiencias sobre las que vale la pena escribir, aunque no volveré a caer en el error de despersonalizarme volcando mi intimidad aquí.
Pero el motivo principal es que mientras leía el artículo en el que Kyle Neath expone sus razones para abrir un blog recordé el porqué hace unos años decidí empezar a escribir.
Para aquellos a los que les dé pereza o no quieran leer una parrafada en ingles, el quid de la cuestión es escribir bien, comunicarse correctamente.
No importa de qué trabajes, dónde vivas ni a qué te dediques, siempre necesitarás escribir.
Una de las cosas que nos separa a los humanos de otros animales, supuestamente, más irracionales es nuestra capacidad de componer y comunicar pensamientos y sensaciones abstractas en ideas concretas.
Queda abierta la veda.