Consider this
The slip that brought me
To my knees failed
What if all these fantasies
Come flailing around
Hace unos días estuve a punto de perder la fé en Apple. De golpe todo mi equipamiento de esta marca empezó a fallar. El iPod no funcionaba y no era un error de software. No había forma de que se pudiese montar el volumen en el ordenador para poder hacerle un reset.
El iMac G5 se apagaba a los treinta minutos de haber arrancado. El único que se mantenía al pie del cañón era el Powerbook, pero me quedaban diez días de Apple Care y había decidido llevarlo para que le cambiasen la unidad óptica - con un fallo histórico - y ya de paso le cambiasen la pantalla, que tenía un puñado de píxeles muertos.
Pues bien, los señores de Apple Irlanda tuvieron a bien no estar conformes con mi suscripción de Apple Care (a pesar de que hace unos meses le cambiaron el disco duro interno) y pidieron un comprobante de compra. Para esto tenía que encontrar la factura de hace tres años, cuando compré el portátil a través del Apple Store, razón por la que debían tener los datos, y enviárlo por fax a Irlanda.
Empezaron a recordarme a la administración pública española, donde como te despistes te deniegan el derecho a sacarte una muela por la seguridad social porque no les has llevado un certificado de nacimiento.
Con el iPod no tuve problemas, tenía el ticket de compra y a los tres días de llevarlo me llamaron para decirme que ya tenían uno nuevo para mi esperándome en la tienda.
Ahora estoy esperando a que me devuelvan el portátil para llevar el iMac. Me estoy planteando pagar el impuesto revolucionario del iMac y el iPod para ampliar la garantía un par de años, a la larga puede ser muy rentable.
Aunque como le dije a unos amigos por IRC, estoy por pasarme a Acer. Al menos cuando un ordenador de estos falla es algo que te esperas y no te cagas en dios.