Las mejores vacaciones son aquellas de las que, teniendo camara fotográfica, no tienes fotrografías porque te has despreocupado hasta de esa nimiedad. Esas son las vacaciones que hoy tocan a su fin mientras escribo esto en Ourense, en la cocina de Yol, quién me ha dado techo y calefacción (un camello pasaría calor en esta casa) durante mis cuatro días aquí.
Antes de las vacaciones releí Neuromante y durante ellas Mona Lisa Acelerada, el Conde Cero me lo salté por razones de infraestructura (Tite, no vuelvas a dejar a nadie libros que yo te haya dejado a tí). Eso también ha contribuido a mi bienestar actual, con una sensación de capacidad de consecución superior al habitual. Como bien dice inetd somos lo que comemos, y en el aspecto intelectual, lo que leemos, escuchamos y visualizamos.