Lo siento por quien le gusten, pero a mi me dan por saco. Nunca les he tenido un aprecio especial, pero desde que vivo en el centro de Madrid se ha convertido casi en una alergia. Estoy harto de comandos de borrachos que encuentran divertido tirar cohetes a las dos de la mañana mientras cantan villancicos. El otro día se quedaron unos debajo de mi portal cantando tantas cosas y durante tanto tiempo que ya no sabía si eran boy scouts o de la YMCA. En cualquier caso me hicieron plantearme el hacer un curso de francotirador.